POR: Etna Pretelín Ricárdez
Aunque Edgar
Varèse no se cataloga como un compositor prolífico , ha sido capaz de reflejar
en cada una de las obras que le sobreviven, características que lo colocan como
una figura importante dentro de la música del siglo XX. Su pensamiento
innovador no solo se refleja en su obra sino también en sus escritos y
declaraciones, que son dignos de apreciarse como bases teóricas propias de la
nueva música de nuestro tiempo tal como la electroacústica y aquella que se
relaciona con otras artes.
Es difícil ubicar a Varèse dentro de una corriente estética musical en específico, pero si tratáramos de colocarlo en una línea del tiempo, en donde su obra se identificara con alguna corriente, ¿En dónde lo colocaríamos?
Algunos autores e historiadores de la música lo mencionan como un compositor que gustaba de la experimentación, otros como precursor de la música electroacústica, en otros textos se le menciona como aquel compositor que cerró el ciclo de la música concreta iniciado por Schaeffer y Henry, con su obra poème electronique (1958). Sin embargo, es necesario conocer algunos antecedentes para comprender como se alimentó su inquietud por hacer algo distinto, fuera de las grandes corrientes radicales que enmarcaban la época de sus primeros trabajos, tales como el ruidismo, el dodecafonismo y el neoclasicismo.
Varèse desde sus obras más tempranas gusta de utilizar contrastes, combinaciones melódicas y orquestales que parecen referirse más a una textura que a una estructura propia del dominio de la tonalidad. Es en esta época temprana en donde él mismo se describe como “una suerte de Parsifal diabólico, en una misión, no en busca del Santo Grial, sino de la bomba que haga explotar el mundo musical y que permita a todos los sonidos precipitarse a través de la brecha resultante, sonidos que en ese tiempo –y todavía hoy- Son llamados ruidos”. Con esta cita, Varèse podría situarse como partidario de Russolo y su manifiesto “el arte de los ruidos”, sin embargo la percepción que él tenía de los futuristas difería de su objetivo creativo.
Para Varèse, la utilización de los sonidos propios de la revolución industrial que proponía Russolo, no ofrecía la característica de transformación sonora que para él, era propia del artista, sino que representaba una mera reproducción de sonidos . Así pues, aunque critica este tipo de vanguardia musical, se sabe que conoce y hace amistad con Ferruccio Busoni, a quien también se le relaciona con algunas ideas propias del futurismo.
En 1907, Varése se traslada de París (en donde se encontraba realizando sus estudios musicales) a Berlín, es allí donde conoce a Ferruccio Busoni y su texto “una nueva estética musical” . Busoni planteaba, entre otras cosas, como el teclado limitaba las alturas infinitas que podrían encontrarse en la naturaleza, Varèse intentaba soslayar esta limitación con el uso de instrumentos de percusión y el recurso del glissando en sus obras; lo primeros porque en su sonido [las percusiones] guardaban información de frecuencias inarmónicas infinitas y lo segundo porque [el glissando] representaba el trazo de estas alturas infinitas de las cuales hablaba Busoni. Por otro lado, no se puede afirmar que Busoni influyó para que Varése creara ideas acerca de nuevas formas de expresión musical, sino que más bien alimentó las que él tenía a este respecto .
Para 1917, y antes de realizar una de sus obras trascendentes (Ameriques-1918), él manifestaba su necesidad de nuevas formas de expresión musical, diciendo que pedía por nuevos instrumentos con los que pudiera realizar lo que decían sus pensamientos y que representaran una nueva forma de crear sonidos insospechados.
Con la invención de las Ondas Martenot, Varèse empieza a vislumbrar la realización del deseo que se menciona en el párrafo anterior, y es así como introduce este instrumento en su obra Ameriques. A pesar de lo anterior, su estética innovadora no se ve del todo satisfecha, debido a que este instrumento también se encontraba limitado en alturas tonales, aunque era capaz de realizar perfectamente los glissandi.
Podría decirse que en este periodo, el compositor inicia esa explosión de “sonidos insospechados” (por decirlo bajo sus propias palabras), pero por otro lado, no logra satisfacer completamente las ideas que se gestaban en su mente.
Varèse tenía una fuerte necesidad de manifestar sus pensamientos de la manera más fiel posible. Por lo que esta necesidad representa un principio que puede tomarse como parte de su estética. A este respecto él declaró: “La función del arte no es proveer una fórmula o un dogma estético. Nuestras reglas académicas provienen de los trabajos vivos de los maestros anteriores. Como dijo Debussy ‘Los trabajos artísticos hacen las reglas, pero las reglas no hacen trabajos artísticos’. El arte existe únicamente como un medio de expresión”. Es bajo dicha finalidad que escribe piezas atonales como Hyperprism o Arcana. También en su estética posee concepciones acerca del ritmo, no como una consecuencia de la métrica, sino más bien una estructura que representa los estados de la obra, una concepción global que va de la mano de la forma y el contenido. En donde el contenido, no es un elemento subyugado de la forma, sino que le es inherente. De esta manera, Varèse desarrolla un sentido estético dogmatizado por la creatividad misma.
De tal manera que, la búsqueda de nuevos medios expresivos en su música, lo lleva hacia un pensamiento un tanto positivista, en donde relaciona los progresos dentro de los laboratorios con el progreso de la música. Por lo que no es raro que, inspirado en los experimentos de Helmholtz con sirenas, las haya utilizado en piezas como Ameriques, Ionization y Ecuatorial .
En 1936, con la realización de su obra Density 21.5 Varèse hace una larga pausa de dos décadas en su producción musical. Pero su regreso habría de ser, una vez más, un despliegue de recursos productos de la tecnología. La obra que marcó el regreso de Varèse como compositor fue Deserts , para este tiempo el recurso de los sonidos en cinta ya había sido desarrollado, con lo que el compositor pudo llevar a cabo algunas otras ideas creativas.
Anterior a estas ideas (en 1940), surgió en él otro concepto para describir la música que ahora componía. Este concepto fue el de “sonidos organizados” (“organizad sounds”) . Cuando este concepto surgió aun no se inventaba la grabación en cinta .
Si bien para su obra Deserts, ya había hecho uso de sonido organizado, fue en poeme electronique (1958) que este concepto se traslado del contexto únicamente musical al audivisual. Asimismo esta obra es considerada como una de las obras representativas de la música electrónica, debido a que hace uso de recursos de vanguardia en esa época tales como: modulación tímbrica y espacial, ampliación del rango dinámico, además de su interacción con otras artes. Con esta obra, Varèse traslada su preocupación por buscar un medio de expresión, hacia una preocupación por lo que el propio escucha pudiese experimentar, es así como Varèse se llama a sí mismo, no un músico, sino un trabajador de ritmos frecuencias e intensidades.
Aunado a lo anterior, él también había expresado antes otros pensamientos, en donde el sonido es visto como una masa que se mueve a través de zonas que contienen distintos timbres, frecuencias e intensidades , lo que daría como resultado un sonido cambiante en el tiempo. Estas ideas las dio a conocer en el año de 1936, cuando aun faltaba mucho para que dicho resultado sonoro pudiera darse con ayuda de la computadora. También hablaba del sonido en 4 dimensiones, horizontal (duración), vertical (altura), incremento y decremento dinámico (intensidad) y proyección del sonido (refiriéndose al sonido que va de ida y vuelta). Asimismo, previó que debía haber una representación de la música, la cual debía englobar los nuevos sonidos que podían crearse.
Varèse murió en el año de 1965, con un par de obras orquestales más. En esa época la creación de sonido electrónico era una realidad y la llegada de la computadora en el quehacer musical era un hecho que comenzaba a gestarse. Sus obras y escritos revelan a un compositor que de cierta manera quedó insatisfecho con los medios que poseía para realizar su música. Fue esa misma insatisfacción la que provocó que sus ideas no fueran olvidadas, éstas inspiraron tanto a personajes de la música académica como de la música popular y hoy aun contienen temas que todavía se discuten en aras de llegar a conceptos propios de la nueva música, producto del uso de las computadoras y los medios masivos de comunicación.
Varèse fue un visionario, un compositor que se adelantó a su tiempo, que prefirió viajar casi en solitario por el camino de la historia y la estética musicales, antes que dejar de lado su propia libertad de crear.
REFERENCIAS
Kahn, Douglas. Noise Water Meat. A History of Sounds in The Arts. MIT Press, 1999. pp. 85-87
Holmes, Thom. Electronic and experimental music. Routledge, second edition, 2002, pp 131-134
Landy, Leigh. Understanding the art of sound organization. MIT press, 2007, p. 10
http://helios.hampshire.edu/~hacu123/papers/varese.html
Es difícil ubicar a Varèse dentro de una corriente estética musical en específico, pero si tratáramos de colocarlo en una línea del tiempo, en donde su obra se identificara con alguna corriente, ¿En dónde lo colocaríamos?
Algunos autores e historiadores de la música lo mencionan como un compositor que gustaba de la experimentación, otros como precursor de la música electroacústica, en otros textos se le menciona como aquel compositor que cerró el ciclo de la música concreta iniciado por Schaeffer y Henry, con su obra poème electronique (1958). Sin embargo, es necesario conocer algunos antecedentes para comprender como se alimentó su inquietud por hacer algo distinto, fuera de las grandes corrientes radicales que enmarcaban la época de sus primeros trabajos, tales como el ruidismo, el dodecafonismo y el neoclasicismo.
Varèse desde sus obras más tempranas gusta de utilizar contrastes, combinaciones melódicas y orquestales que parecen referirse más a una textura que a una estructura propia del dominio de la tonalidad. Es en esta época temprana en donde él mismo se describe como “una suerte de Parsifal diabólico, en una misión, no en busca del Santo Grial, sino de la bomba que haga explotar el mundo musical y que permita a todos los sonidos precipitarse a través de la brecha resultante, sonidos que en ese tiempo –y todavía hoy- Son llamados ruidos”. Con esta cita, Varèse podría situarse como partidario de Russolo y su manifiesto “el arte de los ruidos”, sin embargo la percepción que él tenía de los futuristas difería de su objetivo creativo.
Para Varèse, la utilización de los sonidos propios de la revolución industrial que proponía Russolo, no ofrecía la característica de transformación sonora que para él, era propia del artista, sino que representaba una mera reproducción de sonidos . Así pues, aunque critica este tipo de vanguardia musical, se sabe que conoce y hace amistad con Ferruccio Busoni, a quien también se le relaciona con algunas ideas propias del futurismo.
En 1907, Varése se traslada de París (en donde se encontraba realizando sus estudios musicales) a Berlín, es allí donde conoce a Ferruccio Busoni y su texto “una nueva estética musical” . Busoni planteaba, entre otras cosas, como el teclado limitaba las alturas infinitas que podrían encontrarse en la naturaleza, Varèse intentaba soslayar esta limitación con el uso de instrumentos de percusión y el recurso del glissando en sus obras; lo primeros porque en su sonido [las percusiones] guardaban información de frecuencias inarmónicas infinitas y lo segundo porque [el glissando] representaba el trazo de estas alturas infinitas de las cuales hablaba Busoni. Por otro lado, no se puede afirmar que Busoni influyó para que Varése creara ideas acerca de nuevas formas de expresión musical, sino que más bien alimentó las que él tenía a este respecto .
Para 1917, y antes de realizar una de sus obras trascendentes (Ameriques-1918), él manifestaba su necesidad de nuevas formas de expresión musical, diciendo que pedía por nuevos instrumentos con los que pudiera realizar lo que decían sus pensamientos y que representaran una nueva forma de crear sonidos insospechados.
Con la invención de las Ondas Martenot, Varèse empieza a vislumbrar la realización del deseo que se menciona en el párrafo anterior, y es así como introduce este instrumento en su obra Ameriques. A pesar de lo anterior, su estética innovadora no se ve del todo satisfecha, debido a que este instrumento también se encontraba limitado en alturas tonales, aunque era capaz de realizar perfectamente los glissandi.
Podría decirse que en este periodo, el compositor inicia esa explosión de “sonidos insospechados” (por decirlo bajo sus propias palabras), pero por otro lado, no logra satisfacer completamente las ideas que se gestaban en su mente.
Varèse tenía una fuerte necesidad de manifestar sus pensamientos de la manera más fiel posible. Por lo que esta necesidad representa un principio que puede tomarse como parte de su estética. A este respecto él declaró: “La función del arte no es proveer una fórmula o un dogma estético. Nuestras reglas académicas provienen de los trabajos vivos de los maestros anteriores. Como dijo Debussy ‘Los trabajos artísticos hacen las reglas, pero las reglas no hacen trabajos artísticos’. El arte existe únicamente como un medio de expresión”. Es bajo dicha finalidad que escribe piezas atonales como Hyperprism o Arcana. También en su estética posee concepciones acerca del ritmo, no como una consecuencia de la métrica, sino más bien una estructura que representa los estados de la obra, una concepción global que va de la mano de la forma y el contenido. En donde el contenido, no es un elemento subyugado de la forma, sino que le es inherente. De esta manera, Varèse desarrolla un sentido estético dogmatizado por la creatividad misma.
De tal manera que, la búsqueda de nuevos medios expresivos en su música, lo lleva hacia un pensamiento un tanto positivista, en donde relaciona los progresos dentro de los laboratorios con el progreso de la música. Por lo que no es raro que, inspirado en los experimentos de Helmholtz con sirenas, las haya utilizado en piezas como Ameriques, Ionization y Ecuatorial .
En 1936, con la realización de su obra Density 21.5 Varèse hace una larga pausa de dos décadas en su producción musical. Pero su regreso habría de ser, una vez más, un despliegue de recursos productos de la tecnología. La obra que marcó el regreso de Varèse como compositor fue Deserts , para este tiempo el recurso de los sonidos en cinta ya había sido desarrollado, con lo que el compositor pudo llevar a cabo algunas otras ideas creativas.
Anterior a estas ideas (en 1940), surgió en él otro concepto para describir la música que ahora componía. Este concepto fue el de “sonidos organizados” (“organizad sounds”) . Cuando este concepto surgió aun no se inventaba la grabación en cinta .
Si bien para su obra Deserts, ya había hecho uso de sonido organizado, fue en poeme electronique (1958) que este concepto se traslado del contexto únicamente musical al audivisual. Asimismo esta obra es considerada como una de las obras representativas de la música electrónica, debido a que hace uso de recursos de vanguardia en esa época tales como: modulación tímbrica y espacial, ampliación del rango dinámico, además de su interacción con otras artes. Con esta obra, Varèse traslada su preocupación por buscar un medio de expresión, hacia una preocupación por lo que el propio escucha pudiese experimentar, es así como Varèse se llama a sí mismo, no un músico, sino un trabajador de ritmos frecuencias e intensidades.
Aunado a lo anterior, él también había expresado antes otros pensamientos, en donde el sonido es visto como una masa que se mueve a través de zonas que contienen distintos timbres, frecuencias e intensidades , lo que daría como resultado un sonido cambiante en el tiempo. Estas ideas las dio a conocer en el año de 1936, cuando aun faltaba mucho para que dicho resultado sonoro pudiera darse con ayuda de la computadora. También hablaba del sonido en 4 dimensiones, horizontal (duración), vertical (altura), incremento y decremento dinámico (intensidad) y proyección del sonido (refiriéndose al sonido que va de ida y vuelta). Asimismo, previó que debía haber una representación de la música, la cual debía englobar los nuevos sonidos que podían crearse.
Varèse murió en el año de 1965, con un par de obras orquestales más. En esa época la creación de sonido electrónico era una realidad y la llegada de la computadora en el quehacer musical era un hecho que comenzaba a gestarse. Sus obras y escritos revelan a un compositor que de cierta manera quedó insatisfecho con los medios que poseía para realizar su música. Fue esa misma insatisfacción la que provocó que sus ideas no fueran olvidadas, éstas inspiraron tanto a personajes de la música académica como de la música popular y hoy aun contienen temas que todavía se discuten en aras de llegar a conceptos propios de la nueva música, producto del uso de las computadoras y los medios masivos de comunicación.
Varèse fue un visionario, un compositor que se adelantó a su tiempo, que prefirió viajar casi en solitario por el camino de la historia y la estética musicales, antes que dejar de lado su propia libertad de crear.
REFERENCIAS
Kahn, Douglas. Noise Water Meat. A History of Sounds in The Arts. MIT Press, 1999. pp. 85-87
Holmes, Thom. Electronic and experimental music. Routledge, second edition, 2002, pp 131-134
Landy, Leigh. Understanding the art of sound organization. MIT press, 2007, p. 10
http://helios.hampshire.edu/~hacu123/papers/varese.html
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